miércoles, 10 de diciembre de 2008

El sombrero cuadrado II

Ya en casa no pude evitar sentirlo. Era algo extraño... algo fuera de lo normal. No sabría muy bien como definirlo, pero ahí estaba.
Me fui a mirar al espejo. Nada extraño. Me desnude y volví a mirar. Todo seguía igual.

Al volver al salón y sentarme en el sofa me sentí observado. Mi Dieffenbachia dirigía la vista hacia mí de forma rara. La había regado, estaba seguro.

-Estúpido- dijo mirándome.
No supe muy bien por qué lo decía.
-Estúpido- repitió, haciéndome burla.
Me levanté, y dirigiéndome hacia ella lo cogí y me lo puse. No volvió a abrir la boca.

Preparé la cena, spaghetti a la carbonara. Una receta antigua de la abuela de un amigo de no sé quién. Me terminé la ración y con el pan recogí toda la salsa que quedaba en el plato.
Y me di cuenta. Era verde, simplemente, verde.